Este sábado 10 de enero, se cumplió un mes del fallecimiento del músico extremeño Robe Iniesta, a los 63 años, el pasado 10 de diciembre de 2025. Una noticia tan inesperada como devastadora que provocó un homenaje en cadena: mensajes, canciones, recuerdos y agradecimientos de seguidores, músicos y compañeros que crecieron —personal y musicalmente— con su obra.
Sirva este texto como recuerdo póstumo de lo que, probablemente, fue su último paso por la comarca de La Sagra toledana, un concierto que permanece intacto en la memoria de quienes lo vivieron.
Illescas, 17 de junio de 2022 — 21:30 h
Gira “Ahora es cuando”
Tras una primera parte arrolladora en 2021 con Ahora es el momento, gira de presentación de Mayéutica, Robe volvió a colgar el cartel de entradas agotadas allá por donde pasó. Aquellas 21 fechas en apenas tres meses solo fueron el aperitivo de lo que estaba por llegar.
En 2022 regresó a los escenarios con “Ahora es cuando”, una gira que se extendió de junio a noviembre y que hizo parada en el Escénico de Illescas el 17 de junio. Aquella noche, Robe ofreció un concierto como el que un artista de su talla puede hacer, intenso, reflexivo y poderoso, fiel a una etapa artística en la que había decidido despojarse de todo artificio para quedarse con lo esencial: la emoción, la palabra y la música llevadas al límite.


Una comunión con su público y una nueva muestra de que Robe seguía avanzando, sin mirar atrás, incluso después de haberlo sido todo.

Una trayectoria irrepetible
Nacido en Plasencia en 1962, Roberto Iniesta comenzó su camino musical en los años ochenta con Dosis Letal, antes de fundar en 1987 Extremoduro, banda clave del rock español, con la que grabó once discos de estudio y marcó a varias generaciones con letras crudas, poéticas y profundamente humanas.
Proyectos como Pedrá, Extrechinato y Tú —junto a Manolillo Chinato— o su faceta literaria con El viaje íntimo de la locura demostraron que Robe nunca entendió el arte como algo estático.
Su carrera en solitario arrancó en 2015 con Lo que aletea en nuestras cabezas, seguido de Destrozares, canciones para el final de los tiempos y, finalmente, Mayéutica (2021), un disco que supuso un punto de inflexión definitivo y que alcanzó el número uno en ventas nada más publicarse. Aquella obra y las giras que la acompañaron consolidaron a Robe como un creador libre, ajeno a modas y a la industria.
Sobre el escenario le acompañó en esta etapa una banda excepcional:
Carlitos Pérez (violín), David Lerman (clarinete), Álvaro Rodríguez (piano), Alber Fuentes (batería y percusiones), Lorenzo González (coros) y Woody Amores (guitarra eléctrica), un conjunto que ayudó a llevar su universo musical a cotas pocas veces vistas.
El eco que permanece
Hoy, un mes después de su marcha, el recuerdo de Robe sigue vivo. En sus canciones, en sus versos, en conciertos como aquel de Illescas que hoy cobran un valor aún mayor. Porque hay artistas que se van, y otros que se quedan para siempre.
Robe Iniesta pertenece, sin duda, a los segundos.
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